Cerámica Rota: discurso de Francina Hungría durante  el lanzamiento del estudio hemerográfico.

Francina Hungría

En el marco del lanzamiento del estudio hemerográfico Cerámica Rota, francina Hungría, representante de la fundación Francina presentó los resultados de la colaboración con el gobierno de Canadá. Por lo que a continuación ponemos a tu disposición su  disertación:

Buenos días. Gracias a tanta gente amiga por acompañarnos, por siempre formar parte de las locuras en las que nos metemos. La Universidad Católica de Santo Domingo, por ejemplo, ya está que solo nos pregunta la fecha; porque en todo momento tiene un espacio para que generemos y divulguemos conocimiento.

Lo mismo otros grandes aliados como la muy estimada Nereida, que una sola llamada y acude a darnos cualquier soporte.

Claro, también están los medios de comunicación. Yo creo que no hay un solo medio de prensa de nuestro país que no nos haya recibido alguna vez con toda la disposición de ser parte de lo que hacemos. En Diario Libre prácticamente son parte de la casa, lo mismo EL Caribe, el Nuevo Diario y Listín Diario.
En todos los medios contamos con directores, editores, jefes de redacción y reporteros que creen en lo que hacemos. Hombres y mujeres que entienden que desde sus trabajos pueden aportar a la creación de nuevas oportunidades para todas las personas.

Y un poco quería destacar esta parte antes de entrar en materia, porque considero que en estos tiempos más que nunca, la colaboración entre medios de prensa y organizaciones que trabajamos por los derechos de poblaciones como las personas con discapacidad tenemos que estrechar vínculos.

Existe demasiada desinformación ahí afuera; se propaga con cada vez más fuerza el rechazo a la diversidad, el bloqueo a quienes vivimos bajo determinadas condiciones. Y los medios, los periodistas, pueden ser parte del muro de contención contra una ola peligrosa para nuestro país.
Hasta ahora, en la república Dominicana ha sido más o menos bajo el golpe de este fenómeno; pero crece a marchas forzadas.

Y sería una ruptura tremenda vernos en posición de explicar por qué el hecho de ser persona es suficiente para tener derecho a vivir dignamente.

Dicho esto, gracias nuevamente por acompañarnos. Lo valoramos infinitamente.
Ahora, déjenme que les cuente una pequeña historia.

La Fundación Francina, como todos saben, siempre está buscando fondos para sostener sus proyectos; ese es el día a día de cualquier organización sin fines de lucro, sobre todo si trabaja discapacidad.

La cuestión es que, cuando se abrieron los fondos Canadá, también estábamos en medio de la preparación de la campaña Bastón Blanco y cumpliendo compromisos con otras agencias de cooperación. 

La cosa es que, dice alguien del equipo; mira, los fondos están bien; pero aquí somos solo tres y aquí hay demasiado trabajo por el momento. Cuestión que esa persona abogaba por no aplicar, en parte por esa razón, pero también porque habíamos aplicado en el pasado y no calificamos. Y sí era cierto que junto al poco tiempo que quedaba de convocatoria, estábamos arroyados.

De cualquier manera, estaba el proyecto con jóvenes, la Escuela de Liderazgo y Autonomía (ELA), habíamos logrado algunas conquistas con ese proyecto. Pero ahora queríamos hacer algo distinto, mucho más grande; Fondos Canadá parecía una buena oportunidad. Y volví a conversar con el equipo, ¿ustedes saben cuando te dicen que sí pero como si te cortaran los ojos? Más o menos esa fue la reacción.

Y nada, nos llamaron. Jenny de la embajada nos hizo algunas observaciones de mejora para la formulación. Las aplicamos y nos pusimos en marcha.

Yo no me quiero extender demasiado, pero, por un lado, decidimos impactar a 40 jóvenes de secundaria e ingreso a la universidad.  Ya teníamos algunos jóvenes con los que trabajábamos, pero dijo Camila: “tienen que ser otros, hay que buscar nuevos beneficiarios”.

Y aquí agotamos el proceso que siempre empleamos. Nos comunicamos con el centro de recursos Olga Estrella; el equipo del centro nos pasó unos listados de alumnos y en oficina nos pusimos a llamar. Les cuento esta parte, para destacar que, todos los servicios que ofrecemos en materia educativa, son una inversión al sistema educativo dominicano.

SI quieren verlo de este modo, Fundación Francina dona recursos al MINERD en materia de discapacidad. Es broma,  pero es cierto, lo que hacemos es colaborarnos mutuamente.

Nada, comenzamos la convocatoria para las clases de informática y las clases de orientación y movilidad y nos encontramos con todo tipo de escenarios. Por una cuestión de respeto, no les diré sus nombres, pero:
– Una madre me dijo, ay que bueno que usted nos llamó, porque mi hija está loca por ir a la universidad y yo no sé cómo hacerlo. Esa muchacha ahora es su hija.
– Otra señora, mi hijo tiene demasiado deseo de estudiar, yo lo que quiero es que él aprenda.
– Y otra madre, yo lo voy a llevar a todas las clases, no me lo deje fuera de nada de lo que hagan.

Esos fueron solo tres casos en los que las madres vieron la llegada de este proyecto como agua de mayo. De hecho, hay dos estudiantes que yo los llevo colgado del alma, uno es Jesús Elías, que ahora en enero comenzó a venir todos los viernes desde Monción a tomar sus clases de los sábados. La otra es Anadanai, que agarró y consiguió quedarse en casa de una tía mientras duren las clases de informática y de Orientación y Movilidad.

Otro punto importante del proyecto que estamos ejecutando es la escuela de padres. Siempre hemos dicho que en materia de autonomía, son muy pocos los casos en los que alguien logra superarse. La familia funciona como el soporte necesario para escalar.

Y con esa consciencia, una de las novedades importantes del proyecto con fondos Canadá fue esta escuela de padres. Nos planteamos varios talleres y algunas acciones adicionales.
Lo primero fue un taller que hicimos en diciembre, y ahí todos los padres y madres coincidieron en que tenían miedo por la seguridad de sus hijos. Nos decían, yo quiero que mi hijo ande solo y que sea independiente, pero yo veo las calles, no quiero que le pase nada.

José les dijo ese día, bueno, el peligro siempre va a estar, peor es condenarlo al confinamiento. Pero también reconoció que ese miedo es válido y que sí hay un riesgo muy alto en nuestro país, no solo para jóvenes con ceguera, para todo el mundo.

De aquel taller surgió un grupo de WhatsApp que está pensado para compartir experiencias y materiales que puedan servir para acompañar a las y los jóvenes. 

En las últimas semanas, algunos padres y madres se han estado involucrando en las clases de Orientación y Movilidad.

Esto último es demasiado potente, primero, porque hasta ahora no lo habíamos conseguido a pesar de intentarlo. Segundo, porque cuando los padres y madres comprenden cómo es que sus hijos utilizan el bastón para defenderse, pierden parte de ese miedo que expresaron en febrero.

Bueno, yo voy a ser indiscreta: hace dos semanas, la abuela de Camil, se me acercó. Camil es una joven brillante de La Romana, estudiante de psicología y con muy buenas destrezas sociales, pero todavía no se desplaza de forma independiente.

Bueno, tras tomar la clase de orientación y movilidad, la abuela de Camil se me acercó y me dijo: “ya sí la voy a dejar venir sola. Ya vi cómo es que se hace”.

¿Ustedes tienen idea de la contentura que me dio eso? Ustedes no pueden imaginarse lo grande que es que te digan que una acción tuya está teniendo im depacto inmediato en la independencia de una persona. Eso hay que vivirlo para sentirlo, es la única manera.

Miren, con este proyecto estamos teniendo hitos importantes. Por ejemplo, llevamos a otro nivel los mentores. Tenemos un grupo de jóvenes que apoya a otros jóvenes en su crecimiento. Ese grupo lo coordina Nicol Abreu: y ellos validan los pensun de las universidades, aconsejan a los jóvenes con dudas académicas y personales; los acompañan a hacer sus procesos de inscripción y les brindan soluciones de distinta índole.
Luego, nos habíamos propuesto tratar de gestionar al menos dos pasantías, pues: tenemos los dos pasantes y uno de nuestros jóvenes fue seleccionado para entrar como programador en una importante empresa de  bolsa de la República Dominicana.

Así que, superamos la meta. Impulsamos la campaña Del mutante a la persona, lo que, además de demostrar que somos fanáticos de los X Men, también ha servido para comprender un poco de qué manera se percibe a la persona con discapacidad. También es la campaña favorita de Jenny en la embajada.

Finalmente, señores, hemos tenido logros importantes en este proyecto. Pero el mayor de todos ellos ha sido poder expandir el alcance de nuestros servicios hasta la zona fronteriza y la línea noroeste. De ahora en más, lo que trataremos es de seguir ampliando estos servicios y este alcance.

Gracias a fondos Canadá por su confianza. Y gracias a cada uno de ustedes por ser aliados incondicionales.

Muchas gracias.

Fundación Francina

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